«Todo en mí es falso menos yo».¿Qué es?:
- Un poema.
- Un relato.
- Un título.
«Todo en mí es falso menos yo».¿Qué es?:
... una forma de sintetizar el cuento para que, de una forma un otra, pueda ser desdoblado, alguna encriptación. Cómo hacer para que un cuento sea mal escuchado o, un caso así, no escrito por completo pero que mantenga toda la información inicial. ¿Existe el cuento entrópico?
Supongamos que escribo: “El hombre se sentó en una silla del bar”, ¿Podemos decir que se mantiene la información de tal frase si escribo: “Hombre se sentó en silla bar”?

Julio es el más feliz de todos los meses, y a ti te lo debo. Abundante en síntomas que indican la fragilidad humana, ese culmen en que uno no es capaz de encontrar nada que lo supere, julio es el más feliz de todos los meses, aunque siempre está agosto, dispuesto a dar remanso, preparado para la calma, siempre un contrapunto.Agosto es, para siempre, el mes en que me abandonas.I can’t keep track of each falling robin.Algo se me anuda despaciosamente en el pecho y pienso en las raíces que la lluvia remueve, y me digo a mí mismo ha de volver, tranquilo, ella ya ha vuelto.Nada pasa dos veces.No, ¿no ves que ella está muerta?Deja ya de llorar, todos hemos muerto muchas veces.Y no sé qué decir, salvo que el mes de julio es el tiempo insolente de la felicidad, que nadie atiende mis súplicas, que he matado y he sido muerto y siempre, de entre la confusión, aparece una misma brizna de hierba, irreal, pero significativa.(Para un final de julio)

Reglamento del Parlamento Europeo
Artículo 151: Intervención por alusiones personales.
1. Los diputados que soliciten intervenir por alusiones personales tomarán la palabra al final del debate sobre el asunto del orden del día que se esté examinando o con ocasión de la aprobación del acta de la sesión en que se haya producido la alusión.
Los diputados aludidos no podrán entrar en el fondo del asunto, sino que se limitarán bien a refutar aseveraciones hechas durante el debate en relación con su persona u opiniones que se les hayan atribuido, o bien a rectificar sus propias declaraciones.
2. Las intervenciones por alusiones personales no excederán de tres minutos, salvo acuerdo en contrario del Parlamento.
Por alusiones:Un AAF es un Autor Autofinanciado (...).Y aquí tiene a nuestra exquisita poetisa, la dulce Olinda Mezzofanti Sassabetti, la autora de Castos latidos, que sin duda habrá leído.
Belbo me confesó que durante mucho tiempo se había preguntado por qué todos los AAF de sexo femenino firmaban con dos apellidos: Lauretta Solimeni Calcanti, Dora Ardenzi Fiamma, Carolina Pastorelli Cefalu.
¿Por qué las escritoras importantes tienen un solo apellido, salvo Ivy Compton-Burnett, y algunas ni siquiera lo tienen, como Colette, mientras que una AAF tiene que llamarse Olinda Mezzofanti Sassabetti? Porque un escritor auténtico escribe por amor a su obra, no le importa que le conozcan con un seudónimo, como en el caso de Nerval, mientras que un AAF quiere que le reconozcan los vecinos, la gente del barrio, e incluso la del barrio en que vivía antes. Al hombre le basta con su apellido, a la mujer no, porque algunos la conocen de casada y otros sólo la conocieron de soltera. Por eso usa dos apellidos.
Réplica:Seré breve, tengo tres minutos. Mire usted, en primer lugar yo no soy un AAF, en segundo lugar tengo que decirle que le he dado una segunda oportunidad a su péndulo que me compre (guardé el dentro el papelito de Círculo de Lectores) en 1992. No pue, se me hizo tedioso hasat la página ochenta en que abandoné. Nada compaable a Kafka en la orilla que leí la semana pasada, pero que en commparación con los cuentos su Sauce ciego, mujer dormida, que leí la anterior, pues que que Haruki Murakami, dedícate al relato. Pero me estoy desviando, lean ustedes Sauce ciego, mujer dormida (Tusquets Ed.). A lo que iba, Umberto, que en mi defensa, y en tercer y último lugar, tengo qe decir que yo lo hice por tener contentos a padre y a madre por igual, y que soy más de quitar el nombre, que se me hace feo. Tres minutos.
Coda, o un fragmento maravilloso:Bueno,en realidad va solo contra las mujeres... Quien se pica ajos come. Me he dado cuenta copiado el párrafo.
Están las alcantarillas de París... ¿Ha estado en ellas? Pueden visitarse los lunes, los miércoles, y el último sábado de cada mes, entrando por el Pont de l'Alma. También se trata de un recorrido para turistas. Desde luego, en París también hay catacumbas, y cuevas subterráneas. Y, claro, el metro. ¿Ha estado alguna vez en el número 145 de la rue Lafayette?
—Confieso que no.
—Un poco a trasmano, entre la Gare de l'estáy la Gare du Nord. Un edificio a primera vista anodino. Sólo mirando mejor se advierte que las puertas no son de madera, como parece, sino de hierro pintado, y las ventanas dan a unas habitaciones en las que hace siglos que no vive nadie.
Nunca se ve una luz. Pero la gente pasa y no sabe.
—¿No sabe qué?
—Que la casa es falsa. Es una fachada, una estructura sin techos ni interiores. Vacío. No es más que la boca de salida de una chimenea. Sirve para la ventilación y la descarga de vapores del metro regional. Y cuando uno se da cuenta, tiene la impresión de estar frente a la boca de los infiernos, sólo con que lograse atravesar esas paredes, podría acceder al París subterráneo. He llegado a estar horas y horas delante de esas puertas que ocultan la puerta de las puertas, la estación de salida para el viaje al centro de la Tierra. ¿Por qué cree usted que la construyeron?
--Pues, para ventilar el metro, como acaba de decirme.
--Con unos respiraderos hubiese sido suficiente. No, es al encontrarme con estos subterráneos cuando empiezo a sospechar. ¿Entiende lo que quiero decir?
La cosa es bien sencilla: una brecha de luz se abre sobre la nada y de ella aparecen las imágenes. La creación no existe, damos forma a partir de nosotros mismos, solo de nuestro contacto con el mundo.
Presentación: Martes, 15 de septiembre de 2009, a las 20:00h en la Sala Triángulo (Zurita, 20 Lavapiés).Agosto, 1
Que amanezca en mitad de la noche. Que refleje la luna una luz fulgurante, y que podamos observar, de esa luz, la sombra que hacen los árboles.
Imaginemos la herida de esos árboles que nos saludan movidos por el viento. No valemos más
que ellos, no valemos más que sus sombras, no durarán nuestros cuerpos más que la sombra de
una noche y no, no comprende nuestra inteligencia una lágrima más de rocío que sus amaneceres.
Que la noche abrasadora de agosto blanquee ante el reflejo de ese planeta, del lejano país de la luna, de su masa uniforme, imperfección del círculo, de sus paisajes. Que atardezca en la ladera oeste de aquel mundo y nos sintamos obligados a no ignorar tanta belleza distante. Que su tiempo sea también nuestro tiempo, luz que antecede al objeto, y nuestra casa se abra de pronto roída por sus luces.
Éste es nuestro hogar, no hay ya misericordia para el hombre que se siente atrapado, no es posible rectificar como no pueden las hojas de los árboles cambiar su movimiento.
Hablemos de ello, amigo, sintamos la feliz agonía que provoca tanta belleza pasajera. Sintámonos
felices de nuestros límites, aprendamos, disfrutemos de ellos. Debemos aprender que la muerte, que el final de un cuerpo, también puede volverse motivo de alegría.
Debe de ser muy tarde ya. Los niños arman escándalo en la habitación, negándose a dormir. Sus vidas son nuestras vidas, aunque no podamos comprender cómo. Aunque no podamos comprender nada.
Aprendo que a partir de hoy mi tiempo es prestado. Y a vosotros os debo esta gracia otorgada. Prometo devolveros el tiempo.

